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MANIFIESTA

Hay que hacer todo

Hay que hacer todo. Es vital. No se puede de otro modo.

Hay que volver a preguntarnos cómo hacemos, aunque a nadie le importa un carajo. Hay que perseguir para abrazarlo, al pibe al que todos retan. Hay que levantarse el día de la Memoria y jugar con tu hijito para verle la sonrisa. Hay que insistir en que algo es urgente. Hay que entender, tratar por lo menos. Hay que marchar para revelar lo injusto. Hay que laburar incansablemente para abrir espacios. Hay que cansarse para volver a empezar. Hay que resistir. Hay que llevar en brazos a tu bebé y que todxs lo vean y ver cómo él le sonríe a cada unx. Hay que abrazarse. Hay que avanzar. Hay que mirar a las ojos a cada niñx y jurarles no rendirnos. Hay que abrazar a tu hijita y quedarte en ese abrazo y decirle que vas a extrañarla y volverla a abrazar cuando vuelva. Hay que pelearse con lxs compañerxs que están mirando para otro lado. Hay que ir a buscar a cada pibe a su casa para el ensayo. Hay que hacer chistes malísimos de los que nadie se rie. Hay que armar una murga, dos, tres, las que sean. Hay que cantar. Hay que bailar. Hay que acostarse pensando todo lo que falta y dormirse pensando cómo vamos a hacer. Hay que decir y decir y decir que no siempre todo fue así, que no necesariamente tiene que ser así. Hay que ir a la reunión aunque sea lejos, aunque sea tarde. Hay que insistir en la asamblea para que todos pensemos y que no nos tape el discurso burócrata que siempre nos jodió. Hay que juntarse con lxs compañerxs y pensar cómo hacemos para que nuestra tarea sea siempre nuestro mejor esfuerzo para lxs pibxs. Hay construir lo justo en cada minutito. Hay que darle la mano a tu compañera y caminar. Hay que abrazarla. Hay que preguntarle a tus hijxs cómo les fue en la escuela, todos los días, aunque ya no quieran contestarte. Hay que hacerles la leche, el mate cocido y comprarles los biscochitos que les gustan. Hay que pedirles que laven los platos. Hay que hacer trampa para que siempre laven los varones. Hay que enfrentar al compañero que nos caga. Hay que decir que el capitalismo mata. Hay que volver a intentar reconstruir lo que se rompió. Hay que soñar. Hay que sentarse a hablar con nuestrxs chicxs. Hay que escucharlxs. Hay que sonreir. Hay que decir buen día. Hay que subirse a la bicicleta otra vez y volver al barrio. Hay que enfrentar toda violencia, combatirlas. Hay que pararse a charlar con los que ya se fueron de la escuela. Hay que llorar. Hay que dolerse de todo lo injusto. Hay que hacer la comida. Hay que amar. Hay que tocar la guitarra. Hay que aguantar la tristeza. Hay que ir a visitar a uno de nuestros pibes internados. Hay que hablar con la mamá. Hay que hacer de la solidaridad un hábito férreo. Hay que pararse en medio de la batea de tambores y sentir el sol ardiente. Hay que recordar a lxs que no están. Hay que caminar por, con, ellxs. Hay que nombarlxs, desde Azucena a Julio, pasando por Luciano. Hay que darle duro al tambor por cada unx.

 

Y después de todo eso, mientras vayas caminando y tocando, rodeado de tambores y compañerxs, vas a ver volar entre las decenas de tocadores una mariposa, y después otra, y otra.

Y por algún extrañísimo misterio, vas a conmoverte hasta las lágrimas, por ese vuelo, como si vinieran a decirnos algo, que no se entiende con palabras, pero sí con el ser, completito, cuerpo y corazón.

Hay que tomar aire, y sentir, que renovamos fuerza y razones para seguir.

Porque hay que hacer todo.

 

Federico mercado

24 de marzo de 2016, a 40 años del último golpe de Estado genocida en la Argentina.

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