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MANIFIESTA

Ser como somos

“¿Quiere que le diga cuáles son las ideas más importantes que nos hacen ser como somos?

Son tres: la Solidaridad, la Fraternidad y el Apoyo Mutuo. Con esos tres eslabones se puede enarbolar una bandera. La Solidaridad es la de aquel que por oportunidad dispone de un pedazo más de pan y se lo brinda a otros. La Fraternidad habla del amor al prójimo: los trabajadores se abrazan en una batalla para conseguir un Convenio mejor. Y el Apoyo Mutuo significa que uno con otro y otro y otro van formando un bastión. Y ahí se va a tropezar el que viene para embestir”

(José Domingo Trama, en La razón de las masas,  de Nicolás Doljanin)

Nos quieren vocacionales, voluntarios, sobornables, pobres -de bolsillo y de corazón- intercambiables, asustables, extorsionables, obedientes, calladitos.

Nos quieren uno, nos quieren solos, aislados.

Llevan años cimentando egoísmo y soledad, confort y engaño, mentira y soberbia.

 

Han asumido la tarea de aplastarnos, porque estamos en el medio. Saben que para destruir escuela pública, tienen que pasar por arriba de lxs maestrxs, que enseñamos a pensar, a preguntar, a dudar, a soñar y a hacer, por igual, sin importar si podés pagar o no.

 

Pero saben, también, que no es fácil, por eso mienten, por eso acusan, por eso escupen opiniones sobre nuestra tarea y ordenan  lo que deberíamos ser y lo que no. Ellos, una enmarañada trama de empresarios funcionales y gerentes funcionarios, medios de (in)comunicación y mentira masiva y dirigentes de escritorio. Se ayudan, se dan la mano, por debajo de la mesa, transan en su único y privilegiado beneficio. Y cuando todo explota ellos siempre tienen su aseguro, su banco, su plata afuera, su campos y empresas, su traje impecable, sin manchas.

 

Y nosotrxs siempre nos tenemos a nosotrxs. A lxs que no se callaron y protestaron para defender lo que había que defender. Antes y ahora. Sosteniendo cada día el carácter público de la escuela, en cada pequeña acción -desde acomodarle el delantal a un chico, hasta pelearnos con el que los maltrata, pero también escuchándonos, ayudándonos en la tarea diaria, que nunca es sencilla, mucho menos en estos tiempos de vaciamiento, desidia e impunidad-.

Y cuando todo explota nosotrxs nos tenemos a nosotrxs y el delantal, manchado de mañanas y abrazos.

 

Llevamos años sembrando solidaridad, fraternidad, compañerismo.

Su tarea es dividir(nos). La nuestra sumarnos.

Son tiempos de recuperar lo mejor que tenemos como laburantes: la potencia del nosotrxs. Ser como somos.

 

Porque, otra vez, necesitamos ser todos, ser todas.

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